Aquest bloc vol ser una eina per als alumnes del Taller Ocupacional que s'està realitzant al Centre Cultural Ton i Guida de Roquetes.
diumenge, 14 d’agost del 2011
NOTICIA DE BARCELONA
Desde las Islas Caimán. Entre siesta y siesta, perezosamente me miro el correo electrónico. Hoy compruebo que Barcelona no ha perdido su ANIMACIÓN habitual. Os paso lo que me envían entre coco y coco, solidaridad obliga:
PERQUE AMB LA POBRESA NO S'HI JUGA
Dia : Dijous 18 d’Agost de 2011
Hora : des de les 18:00 fins a les 20:00
Lloc : Generalitat de Catalunya, Plaça Sant Jaume, Barcelona
Acció : Concentració sorollosa; Porteu tot el què pugueu per a fer soroll… Aquest cop ens sentiran.
__________________________________________
La Generalitat de Catalunya , a través del departament d’Empresa i Ocupació, ha canviat sense avisar a ningú i sense cap criteri tècnic la manera de pagar les R.M.I. (Rendes Mínimes d’Inserció ). Ho han fet mitjançant xec bancari a “domicili”, i aquests han arribat molt més tard ; conseqüència d’això, molta gent en situació vulnerable que depèn d’aquests ajuts ha perdut el poc que tenia; a vegades, fins i tot han hagut de dormir al carrer.
Presumptament és una política per a evitar fraus…. Però tot apunta a una retallada encoberta, ja que si en 15 dies no es cobra el xec o be els beneficiaris no es presenten a una entrevista al departament d’Empresa i Ocupació, se’ls pot “tallar “aquesta ajuda, sense cap mena de criteri social. Els treballadors de l’àmbit social i gestors d‘RMIs veuen la seva professionalitat greument qüestionada…I la ciutadania, cada vegada, veiem com els drets mes elementals de la persona es veuen retallats.
EXIGIM L’ INGRÉS DE LES RMIs PER TRANSFERÈNCIA BANCÀRIA EL DIA 1 DE CADA MÉS. EXIGIM SER INFORMATS DELS CANVIS A TEMPS. EXIGIM TRANSPARÈNCIA I EXPLICACIONS. AQUESTA CRISI NO LA PAGARAN ELS QUE MENYS TÉNEN.
Expliqueu-li vosaltres mateixos al conseller d’Empresa I Ocupació, l’Honorable F. Xavier Mena: gabinetconseller.emo@gencat.cat
Uns ciutadans afectats Uns professionals indignats.
La Subcomissió d'Acció Social avançant ! ! !
dissabte, 30 de juliol del 2011
Noticias de Noruega
Reflexiones políticas sobre la tragedia noruega
Aslak Sira Myhre
24/07/11
Como cualquier otro ciudadano de Oslo, vagué por las calles y los edificios atacados. He visitado incluso la isla en la que fueron masacrados los jóvenes activistas políticos. Comparto el sentimiento de miedo y de dolor de mi país. Pero la cuestión sigue siendo por qué: esa violencia no fue ciega.
El terror en Noruega no ha venido de extremistas islámicos. Tampoco de la extrema izquierda, aunque ambos han sido acusados una y otra vez de constituir una amenaza interna para "nuestro modo de vida". Hasta ahora, incluyendo las terribles horas de la tarde del 22 de julio, el poco terrorismo que ha conocido mi país ha venido siempre de la extrema derecha.
Durante décadas, la violencia política en este país ha sido privilegio prácticamente exclusivo de los neonazis y otros grupos racistas. En los 70 atentaron con explosivos contra librerías de izquierda y contra una manifestación del Primero de Mayo. En los 80, dos neonazis fueron ejecutados bajo sospecha de haber traicionado a su grupúsculo. En las dos últimas décadas, dos jóvenes noruegos no-blancos murieron a causa de ataques racistas. Ningún grupo extranjero ha matado o herido a personas en territorio noruego, excepción hecha del servicio secreto de Israel, el Mosad, que asesinó por error a un inocente en Lillehammer en 1973.
Sin embargo, y a pesar de esos elocuentes antecedentes, cuando ahora nos golpeó este devastador terrorismo, las sospechas recayeron inmediatamente en el mundo islámico. Eran los jihadistas. Tenían que ser ellos.
Se denunció sin tardanza un ataque a Noruega, a nuestro modo de vida. Tan pronto se conoció la noticia, muchachas vestidas con hijabs y de apariencia árabe fueron acosadas por las calles de Oslo.
Natural. Durante al menos 10 años se nos ha contado que el terror viene del Este. Que un árabe es, por serlo, sospechoso; que todos los musulmanes están marcados. Regularmente, vemos cómo la seguridad aeroportuaria examina a gente de color en cuartos aparte; hay infinitos debates sobre los límites de "nuestra" tolerancia. En la medida en que el mundo islámico se ha convertido en "el Otro", hemos empezado a pensar que lo que les distingue a "ellos" de "nosotros" es la capacidad para matar civiles a sangre fría.
Hay, huelga decirlo, otra razón para que todo el mundo esté pendiente de al-Qaeda. Noruega ha sido parte en la Guerra de Afganistán durante 10 años, durante algún tiempo intervinimos también en la Guerra de Irak y ahora tiramos bombas sobre Trípoli. Cuando participas durante tanto tiempo en guerras foráneas, puede llegar un momento en que la guerra te visite a domicilio.
Mas, aun cuando todos sabíamos eso, apenas se mencionó la guerra cuando sufrimos el ataque terrorista. Nuestra primera respuesta arraigaba en la irracionalidad: tenían que ser "ellos". Yo temía que la guerra que librábamos en el exterior pudiera llegar a Noruega. ¿Y entonces, qué? ¿Qué pasaría con nuestra sociedad? ¿Con nuestra tolerancia, con nuestro debate público, y sobre todo, con nuestros inmigrantes y sus hijos nacidos en Noruega?
Pero no fue así. Una vez más, el corazón de las tinieblas anida en lo más hondo de nosotros mismos. El terrorista era un varón blanco nórdico. No un musulmán, sino un musulmanófobo.
Tan pronto quedó eso claro, la carnicería comenzó a ser discutida como obra de un loco; dejó de verse como un ataque a nuestra sociedad. Cambió la retórica; los titulares de los periódicos desplazaron el foco. Nadie habla ya de guerra. Se habla de un "terrorista", en singular, no en plural: un individuo particular, no un indefinido grupo fácilmente generalizable para incluir a simpatizantes o a cualquiera que caiga bajo una fantasía arbitraria. El terrible acto es ahora oficialmente una tragedia nacional. La cuestión es: ¿habría ocurrido igual de ser el autor un loco, pero de origen islámico?
Yo también estoy convencido de que el asesino está loco. Para cazar y ejecutar a adolescentes en una isla durante una hora, tienes que haber perdido la chaveta. Pero, lo mismo que en el caso del 11 de septiembre de 2001 o en el caso de las bombas en el metro de Londres, se trata de locura con causa, una causa que es tanto clínica como política.
Cualquiera que haya echado un vistazo a las páginas Web de los grupos racistas, o seguido los debates online de los periódicos noruegos, se habrá percatado de la furia con que se difunde la islamofobia; del odio venenoso con que escritores anónimos escupen contra los "pijoprogres" antirracistas y contra toda la izquierda política. El terrorista del 22 de julio participaba en esos debates. Ha sido un miembro activo de uno de los grandes partidos políticos noruegos, el partido populista de derecha Partido de Progreso noruego. Lo abandonó en 2006 y buscó su ideología en la comunidad de grupos antiislamistas de Internet.
Cuando el mundo creía que esto era obra del terrorismo islamista internacional, todos los hombres de Estado, desde Obama hasta Cameron, dijeron que estaban al lado de Noruega en nuestra lucha contra el terrorismo. Y ahora, ¿en qué consiste la lucha? Todos los dirigentes occidentales tienen el mismo problema dentro de sus fronteras. ¿Librarán una guerra contra el creciente extremismo de derecha, contra la islamofobia y el racismo?
Unas horas después de estallar la bomba, el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, dijo que nuestra respuesta al ataque debería de ser más democracia y más apertura. Si se compara con la respuesta de Bush a los ataques del 11 de septiembre, hay razones para sentirse orgullosos. Pero tras la más terrible experiencia que haya conocido Noruega desde el final de la II Guerra Mundial, a mí me gustaría ir más lejos. Es necesario tomar pie en este trágico incidente para lanzar una ofensiva contra la intolerancia, el racismo y el odio, crecientes no sólo en Noruega, no sólo en Escandinavia, sino en toda Europa.
Aslak Sira Myhre es un escritor noruego, director de la Casa de Literatura en Oslo y exdirigente de la Alianza Electoral Roja noruega.
Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella
Sin permiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores. Si le ha interesado este artículo, considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto político-cultural realizando una DONACIÓN o haciendo una SUSCRIPCIÓN a la REVISTA SEMESTRAL impresa.
Aslak Sira Myhre
24/07/11
Como cualquier otro ciudadano de Oslo, vagué por las calles y los edificios atacados. He visitado incluso la isla en la que fueron masacrados los jóvenes activistas políticos. Comparto el sentimiento de miedo y de dolor de mi país. Pero la cuestión sigue siendo por qué: esa violencia no fue ciega.
El terror en Noruega no ha venido de extremistas islámicos. Tampoco de la extrema izquierda, aunque ambos han sido acusados una y otra vez de constituir una amenaza interna para "nuestro modo de vida". Hasta ahora, incluyendo las terribles horas de la tarde del 22 de julio, el poco terrorismo que ha conocido mi país ha venido siempre de la extrema derecha.
Durante décadas, la violencia política en este país ha sido privilegio prácticamente exclusivo de los neonazis y otros grupos racistas. En los 70 atentaron con explosivos contra librerías de izquierda y contra una manifestación del Primero de Mayo. En los 80, dos neonazis fueron ejecutados bajo sospecha de haber traicionado a su grupúsculo. En las dos últimas décadas, dos jóvenes noruegos no-blancos murieron a causa de ataques racistas. Ningún grupo extranjero ha matado o herido a personas en territorio noruego, excepción hecha del servicio secreto de Israel, el Mosad, que asesinó por error a un inocente en Lillehammer en 1973.
Sin embargo, y a pesar de esos elocuentes antecedentes, cuando ahora nos golpeó este devastador terrorismo, las sospechas recayeron inmediatamente en el mundo islámico. Eran los jihadistas. Tenían que ser ellos.
Se denunció sin tardanza un ataque a Noruega, a nuestro modo de vida. Tan pronto se conoció la noticia, muchachas vestidas con hijabs y de apariencia árabe fueron acosadas por las calles de Oslo.
Natural. Durante al menos 10 años se nos ha contado que el terror viene del Este. Que un árabe es, por serlo, sospechoso; que todos los musulmanes están marcados. Regularmente, vemos cómo la seguridad aeroportuaria examina a gente de color en cuartos aparte; hay infinitos debates sobre los límites de "nuestra" tolerancia. En la medida en que el mundo islámico se ha convertido en "el Otro", hemos empezado a pensar que lo que les distingue a "ellos" de "nosotros" es la capacidad para matar civiles a sangre fría.
Hay, huelga decirlo, otra razón para que todo el mundo esté pendiente de al-Qaeda. Noruega ha sido parte en la Guerra de Afganistán durante 10 años, durante algún tiempo intervinimos también en la Guerra de Irak y ahora tiramos bombas sobre Trípoli. Cuando participas durante tanto tiempo en guerras foráneas, puede llegar un momento en que la guerra te visite a domicilio.
Mas, aun cuando todos sabíamos eso, apenas se mencionó la guerra cuando sufrimos el ataque terrorista. Nuestra primera respuesta arraigaba en la irracionalidad: tenían que ser "ellos". Yo temía que la guerra que librábamos en el exterior pudiera llegar a Noruega. ¿Y entonces, qué? ¿Qué pasaría con nuestra sociedad? ¿Con nuestra tolerancia, con nuestro debate público, y sobre todo, con nuestros inmigrantes y sus hijos nacidos en Noruega?
Pero no fue así. Una vez más, el corazón de las tinieblas anida en lo más hondo de nosotros mismos. El terrorista era un varón blanco nórdico. No un musulmán, sino un musulmanófobo.
Tan pronto quedó eso claro, la carnicería comenzó a ser discutida como obra de un loco; dejó de verse como un ataque a nuestra sociedad. Cambió la retórica; los titulares de los periódicos desplazaron el foco. Nadie habla ya de guerra. Se habla de un "terrorista", en singular, no en plural: un individuo particular, no un indefinido grupo fácilmente generalizable para incluir a simpatizantes o a cualquiera que caiga bajo una fantasía arbitraria. El terrible acto es ahora oficialmente una tragedia nacional. La cuestión es: ¿habría ocurrido igual de ser el autor un loco, pero de origen islámico?
Yo también estoy convencido de que el asesino está loco. Para cazar y ejecutar a adolescentes en una isla durante una hora, tienes que haber perdido la chaveta. Pero, lo mismo que en el caso del 11 de septiembre de 2001 o en el caso de las bombas en el metro de Londres, se trata de locura con causa, una causa que es tanto clínica como política.
Cualquiera que haya echado un vistazo a las páginas Web de los grupos racistas, o seguido los debates online de los periódicos noruegos, se habrá percatado de la furia con que se difunde la islamofobia; del odio venenoso con que escritores anónimos escupen contra los "pijoprogres" antirracistas y contra toda la izquierda política. El terrorista del 22 de julio participaba en esos debates. Ha sido un miembro activo de uno de los grandes partidos políticos noruegos, el partido populista de derecha Partido de Progreso noruego. Lo abandonó en 2006 y buscó su ideología en la comunidad de grupos antiislamistas de Internet.
Cuando el mundo creía que esto era obra del terrorismo islamista internacional, todos los hombres de Estado, desde Obama hasta Cameron, dijeron que estaban al lado de Noruega en nuestra lucha contra el terrorismo. Y ahora, ¿en qué consiste la lucha? Todos los dirigentes occidentales tienen el mismo problema dentro de sus fronteras. ¿Librarán una guerra contra el creciente extremismo de derecha, contra la islamofobia y el racismo?
Unas horas después de estallar la bomba, el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, dijo que nuestra respuesta al ataque debería de ser más democracia y más apertura. Si se compara con la respuesta de Bush a los ataques del 11 de septiembre, hay razones para sentirse orgullosos. Pero tras la más terrible experiencia que haya conocido Noruega desde el final de la II Guerra Mundial, a mí me gustaría ir más lejos. Es necesario tomar pie en este trágico incidente para lanzar una ofensiva contra la intolerancia, el racismo y el odio, crecientes no sólo en Noruega, no sólo en Escandinavia, sino en toda Europa.
Aslak Sira Myhre es un escritor noruego, director de la Casa de Literatura en Oslo y exdirigente de la Alianza Electoral Roja noruega.
Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella
Sin permiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores. Si le ha interesado este artículo, considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto político-cultural realizando una DONACIÓN o haciendo una SUSCRIPCIÓN a la REVISTA SEMESTRAL impresa.
divendres, 22 de juliol del 2011
dimecres, 22 de juny del 2011
El tierno beso de mi Madre

Esta historia es algo real y bastante ficticia, no es una historia que la haya vivido yo, pero es la historia que le sucedió a una amiga, aproveché que me la contara, para escribirla, por supuesto, el escenario era distinto, pero tuve que adaptarla para poder participar en el concurso anual de relatos cortos (2011), que organiza T.M.B. (Transportes Metropolitanos de Barcelona).
Era un día especial, ese día era mi cumpleaños, me levanté con mucha energía consciente de que me esperaba un día lleno de emociones, seguro tendría muchas llamadas, mis familiares y amigos me felicitarían.
Mientras me arreglaba frente al espejo noté mi mirada triste, la imagen de mi Madre estaba en mi mente....cuánto la echaba de menos, cuánta falta me hacía, que sola me sentía.
Una lágrima fugaz rodó por mi mejilla, miré fijamente al espejo y me pareció ver su rostro sonriente. Me repuse rápidamente, le había prometido no llorar.
Una vez que desayuné y estuve lista, me encaminé a la parada del autobús número 33 en rambla de Prim con Binéfar, cuando llegó el autobús me subí y me senté. Mientras el vehículo avanzaba iba observando a todos los que iban ahí; de pronto miré a un perro que me miraba profundamente, de forma diferente, como con lástima, parecía querer hablarme, lo observé fijamente con ternura, en él veía a mi mascota que estaba muy, muy lejos.........
Quité la vista del perro y miré a través de la ventana el paisaje, subíamos por rambla Guipúzcua, en un momento dado el autobús se detuvo en un semáforo y me pareció verla, sí, era real, era preciosa, iba junto a la ventana pegada casi al cristal, no podía apartar mi vista de élla. Tenía colores preciosos, cálidos, vivos, intensos, revoloteaba sus alas con una precisión increíble.
Ya el autobús rodaba por la calle Mallorca, giré mi cabeza y me di cuenta que el perro seguía observándome, instantáneamente muchos recuerdos vinieron a mi mente, recordé a mi Madre yendo de un lado a otro rodeada de mil mariposas en el jardín de nuestra casa, la extrañaba mucho, en este día aún más. Cuánto añoraba sus caricias, sus consejos, sus besos, me hacía falta su beso de felicitación, nada más levantarme me lo daba amorosamente.
El día que cumplo años es cuando más extraño su beso.
Estábamos llegando a la parada de Sagrada familia, ese era mi destino.
Volví a la realidad y la preciosa mariposa aún estaba a mi lado, me pareció algo extraño. Piqué solicitando la parada y caminé hacia la puerta, el perro seguía mirando y cuando lo tuve cerca ladró despacio, lo acaricié agradeciéndole el gesto, él a su vez lamió con suavidad mi mano.
Cuando bajé, ahí estaba la multicolor mariposa, seguía batiendo sus alas junto a mí, no pude más, me derrumbé y las lágrimas salieron a borbotones, cerré los ojos por un momento y fue entonces cuando sentí que se posó sutilmente en mi mejilla, una sensación extraña recorrió mi cuerpo, una energía diferente me envolvió. Cuando abrí los ojos vi que volaba hacia el cielo, me quedé estática, muda, la observé y vi que se perdía en el infinito, seguía inmovilizada, no entendía, alcé a ver nuevamente hacia arriba aturdida, y fue entonces cuando vi el dulce rostro de mi Madre que sonreía. En ese momento entendí todo, mi Madre como de costumbre, había querido ser la primera en felicitarme, aquel beso cálido y emotivo, era el de siempre, era el único, era el más bonito de todos, era...................el tierno beso de mi Madre.
Era un día especial, ese día era mi cumpleaños, me levanté con mucha energía consciente de que me esperaba un día lleno de emociones, seguro tendría muchas llamadas, mis familiares y amigos me felicitarían.
Mientras me arreglaba frente al espejo noté mi mirada triste, la imagen de mi Madre estaba en mi mente....cuánto la echaba de menos, cuánta falta me hacía, que sola me sentía.
Una lágrima fugaz rodó por mi mejilla, miré fijamente al espejo y me pareció ver su rostro sonriente. Me repuse rápidamente, le había prometido no llorar.
Una vez que desayuné y estuve lista, me encaminé a la parada del autobús número 33 en rambla de Prim con Binéfar, cuando llegó el autobús me subí y me senté. Mientras el vehículo avanzaba iba observando a todos los que iban ahí; de pronto miré a un perro que me miraba profundamente, de forma diferente, como con lástima, parecía querer hablarme, lo observé fijamente con ternura, en él veía a mi mascota que estaba muy, muy lejos.........
Quité la vista del perro y miré a través de la ventana el paisaje, subíamos por rambla Guipúzcua, en un momento dado el autobús se detuvo en un semáforo y me pareció verla, sí, era real, era preciosa, iba junto a la ventana pegada casi al cristal, no podía apartar mi vista de élla. Tenía colores preciosos, cálidos, vivos, intensos, revoloteaba sus alas con una precisión increíble.
Ya el autobús rodaba por la calle Mallorca, giré mi cabeza y me di cuenta que el perro seguía observándome, instantáneamente muchos recuerdos vinieron a mi mente, recordé a mi Madre yendo de un lado a otro rodeada de mil mariposas en el jardín de nuestra casa, la extrañaba mucho, en este día aún más. Cuánto añoraba sus caricias, sus consejos, sus besos, me hacía falta su beso de felicitación, nada más levantarme me lo daba amorosamente.
El día que cumplo años es cuando más extraño su beso.
Estábamos llegando a la parada de Sagrada familia, ese era mi destino.
Volví a la realidad y la preciosa mariposa aún estaba a mi lado, me pareció algo extraño. Piqué solicitando la parada y caminé hacia la puerta, el perro seguía mirando y cuando lo tuve cerca ladró despacio, lo acaricié agradeciéndole el gesto, él a su vez lamió con suavidad mi mano.
Cuando bajé, ahí estaba la multicolor mariposa, seguía batiendo sus alas junto a mí, no pude más, me derrumbé y las lágrimas salieron a borbotones, cerré los ojos por un momento y fue entonces cuando sentí que se posó sutilmente en mi mejilla, una sensación extraña recorrió mi cuerpo, una energía diferente me envolvió. Cuando abrí los ojos vi que volaba hacia el cielo, me quedé estática, muda, la observé y vi que se perdía en el infinito, seguía inmovilizada, no entendía, alcé a ver nuevamente hacia arriba aturdida, y fue entonces cuando vi el dulce rostro de mi Madre que sonreía. En ese momento entendí todo, mi Madre como de costumbre, había querido ser la primera en felicitarme, aquel beso cálido y emotivo, era el de siempre, era el único, era el más bonito de todos, era...................el tierno beso de mi Madre.
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